La Coctelera

"Hasta dónde quieres llegar hoy" (Bill Gates)

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Mi primera vez (Parte 2) ¡¡Caos!!

El sábado fue una día, prácticamente de mierda. Terminé por ir sola a la fiesta de cumpleaños de mi amiga. Salí corriendo del departamento, fui al supermercado para comprarle una bolsa linda para su regalo y me di cuenta que había olvidado la botella de vino, así que tuve que comprar otra. De 4 taxis, ninguno me llevó por lo lejos de la casa. Al 5to taxi que paré, por fortuna, ¡me di cuenta que no llevaba la dirección! Regrese corriendo al departamento y salí corriendo para tratar de tomar otro taxi, al segundo, por fin pudo llevarme.
El calor comenzó a ser insoportable en el taxi sin aire acondicionado, más el tráfico infernal, decidí por pedirle al conductor que me regresará al sur. Ya había decidido, ir a comer sola comida italiana y esperar ver a un amigo por la noche. Sin embargo, el conductor me dijo que me llevaría que no me preocupara. ¡Carajo, lo que me preocupada era el tiempo! Hacer 2 horas de camino y estar 3 como que no tenía mucho caso, pero terminé aceptando. Nos perdimos en el norte de la ciudad, hasta que encontramos un sitio de taxis y nos indicaron que la calle y la colonia estaba siguiendo el camino hasta arriba.
Literal, estaba hasta casa de la chingada. Le pagué al taxista $150 pesos, me baje, entre a la casa y cuando recordé, ¡mis gafas de sol las había olvidado en el taxi! En la fiesta había muy poca gente, ya era tarde y menos mal que fui y también entendí por qué muchos no llegaron. La pasé bien, me divertí mucho. Durante el festejo, mi amigo o más bien dicho mi cita comenzó a comunicarse conmigo por mensaje para acordar la hora y el lugar.
A las 19:00 me fui de la fiesta en otro taxi, $200. Vi la hora y sabía que me daría tiempo para cambiarme, refrescarme e ir a mi cita. Metí la mano al bolso para sacar las llaves y hasta hoy no tengo certeza de dónde quedaron. ¡Perdí las llaves de mi departamento! Llame a mis padres para decirles que pasaría la noche en su casa y me fui a la cita.
Ya en el lugar de mi cita no podía creer todo lo que me había sucedido en el día. Me sentí tan rara caminando en las calles mojadas de Coyoacán, con zapatos altos, cansada, con un poco de frío, sin las llaves de mi departamento, prácticamente sin nada, prácticamente vacía.
Me fui al baño de un Sanborns para cambiarme los zapatos, por fortuna llevé otro par mucho más cómodos y me arreglé un poco porque mi cara sólo mostraba cansancio y confusión.
La cita ¡Vaya cita! Primero nos recibimos con un fuerte abrazo, luego seguimos con una caminata por el bello centro de Coyoacán y terminamos en una cantina, primero tomando una cerveza y luego lo que nunca había probado, mezcal. No puedo negar que existe cierta atracción entre ambos, la conversación fue magnífica aunque creo que esto sólo será una linda amistad. Al día siguiente con dos cervezas, dos mezcales encima, $350 pesos de taxi, sin gafas de sol, $350 para pagarle a un cerrajero, lo que siempre conservo es mi perseverancia y mi locura. Ya veré que más sigue con esto amigo. No cabe duda que cuando vivimos algo profundo no tan fácil se puede olvidar o ¿qué tan dispuestos estamos a olvidar y comenzar de nuevo?

27, may | 1 comentario Posteado por: gisela_san_juan compártelo

1 comentario

athenea 27 may 2011 | 04:19 AM

me encantó lo último que haz dicho, por que de eso depende avanzar o seguir estancados en el vil fango, de olvidar y querer comenzar de nuevo

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